Laboratorio

  • El «Laboratorio de filosofía aplicada» funciona desde el año 2010 con el propósito de pasar por el mortero, volcar en el matraz y calentar hasta fundir y evaporar ese insensible «sentido común» que insemina de oquedad las rutinas. Queremos estimular la actividad filosófica como herramienta para generar un tejido social a la altura de la sociedad de los conocimientos y las tecnologías, capaz de aprehender los fenómenos sociales del presente. Pretendemos abrir espacios donde sacudirnos el aturdimiento provocado por la vorágine de estos tiempos constituyentes y, espátula, escalpelo y pinzas en ristre, hurgar en los fenómenos que nos atraviesan y nos zarandean. Nos interesa escarbar en las grietas que surgen en los momentos de transformación de nuestros sistemas de significado. Perseguimos una filosofía socialmente inmersa, una filosofía aplicada a los ámbitos político, jurídico, económico, científico, tecnológico y artístico, y capaz de fluir desde los círculos expertos y académicos hasta el público general.

    Durante los primeros años de actividad el Laboratorio se ha presentado bajo el rótulo «La Sala de Máquinas», y ha buscado colaborar con diversas instituciones locales y regionales en la organización de actividades formativas y publicaciones. Fruto de esas sinergias han sido los ciclos anuales de filosofía en el Ateneo Riojano –con dos publicaciones derivadas–, los cursos de filosofía en la Universidad Popular de Logroño y varias actividades en la Universidad de La Rioja. Durante este tiempo ha cristalizado también nuestra actividad interna, con la celebración periódica de coloquios, tertulias y comentarios de texto, con la incorporación de nuevos miembros, con la puesta en marcha de un blog de «tesis insustanciales» y la actividad en las redes sociales.

    Tekhnikós insinúa una nueva etapa del Laboratorio en la que, además de mantener nuestros vínculos habituales, pretendemos encontrar nuevas vías de actividad. τεκηνικος habla de lo relativo al saber como habilidad para «hacer», a la capacidad de crear objetos exteriores al propio agente, a la poiésis, a la técnica como «ars», a los productos de la actividad humana, a lo contingente. Aquello, precisamente, que nos interesa amarrar a la mesa de operaciones.